domingo, 1 de mayo de 2011

Entrevista a la Presidenta de CECAP en El Correo

María Tato, Presidenta de CECAP, en El Correo: «El sector privado está marginado de la formación de trabajadores»:

http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20110501/economia//sector-privado-esta-marginado-20110501.html

La Federación de Centros de Formación no Reglada de Euskadi (Cecap) quiere concurrir en igualdad de condiciones a los cursos de formación continua y ocupacional que se imparten en el País Vasco y denuncia la discriminación de la que es objeto en los primeros, que gestiona la fundación Hobetuz. Su presidenta, María Tato, pide que la marginación que sufren sus centros frente a los oficiales que dependen de Educación no se extienda a los cursos de Lanbide destinados a los parados. De lo contrario, advierte, cerrará una parte las 450 empresas del sector y se perderán muchos de los más de 3.000 empleos que genera.
- ¿De qué tipo es el problema que tienen planteado los centros de CECAP?
- Los centros de enseñanza no reglada padecen el intrusismo de los oficiales, de formación reglada, que dependen de la consejería de Educación. El motivo es que imparten cursos que no están sometidos a ese departamento y los certificados que emiten tienen la misma validez que los de los centros asociados en CECAP. El nuestro es un sector muy intervenido, en el que la gestión depende en gran parte de una variable externa que no controlamos, de carácter político: la asignación de los fondos disponibles para formación continua.
- ¿Cómo se produce esta marginación de que se sienten objeto?
- A la convocatoria de Hobetuz los centros de formación reglada pueden concurrir por dos vías, y ese es el intrusismo de que hablamos. Pueden realizar cursos como un centro de los nuestros, que en la última convocatoria tenían una dotación de 4,8 millones de euros, y además tienen un apartado reservado en exclusiva, relacionado con el catálogo modular vasco de formación profesional, con 6,6 millones. Se trata de un listado de cualificaciones que está totalmente en desuso y sin aplicar, frente al sistema de certificaciones de profesionalidad publicado en el Boletín Oficial del Estado, homologable con el resto de Europa. No es de recibo que siga existiendo esa convocatoria reservada a una política que no encaja en el modelo de formación a lo largo de toda a vida que ahora se potencia.
3.000 trabajadores
- ¿Cómo está afrontando la crisis el sector que representa?
- Está formado por unas 450 empresas y más de 3.000 trabajadores y por supuesto que se ha visto afectado por la crisis. Es verdad que más gente recurre a la formación al haber crecido el paro, pero se va al sector de la reglada. No vienen al nuestro porque no podemos acceder a cursos suficientes, que están siempre subvencionados. Y como la normativa nacional establece que no se puede cobrar por los cursos que dan derecho al un certificado de profesionalidad -tampoco subvencionarlos con las cuotas de la Seguridad Social- nos encontramos en un callejón sin salida.
- ¿El vivir del presupuesto público es mejor o peor que hacerlo en el mercado?
-No estamos a gusto con que sea un sector totalmente subvencionado, pero la regulación nos ha llevado a esta situación. Uno de los problemas que genera esa situación es la incertidumbre sobre las puntas liquidez, de carga de trabajo. Además, esa discriminación que sufrimos frente a los centros de formación reglada relacionada con el catálogo vasco, se da también en el apartado de certificaciones profesionales, donde entran en competencia directa con nosotros. Ellos consiguen más dinero con acciones de formación transversales. Nosotros tenemos que buscar cursos mucho más pegados a las necesidades actuales de las empresas y al mercado; y por si fuera poco, conocen la resolución de la convocatoria mucho antes que nosotros y de que sea publicada. E incluso la publicitan para atraer alumnos, lo que nos da mucha rabia.
Tranquilizador
- ¿El problema de Hobetuz se reproduce en las convocatorias de Lanbide, es decir, en los cursos de formación destinados a los parados?
- Las reuniones con responsables de Lanbide han arrojado un resultado tranquilizador. Por el momento no tenemos queja alguna, pero mantenemos cierta incertidumbre porque estamos observando que el departamento de Educación está presionando y tememos que puedan darse discriminaciones. Es decir, que se recurra a la formación ocupacional para resolver el problema de excedente de profesores en la formación reglada, consecuencia de la caída de la natalidad. Pero en Lanbide nos han asegurado que esa situación no se va a repetir, que nos tendrán en cuenta. Y queremos creer que será así porque el 'retorno' que nuestros cursos generan al departamento de Empleo es superior a los que realizan los centros a formación reglada. La mayoría de los cursos que se traducen en ocupaciones los impartimos nosotros y para conseguirlos tenemos que asegurar prácticas a los alumnos.
- ¿Según esto, cuál es su reivindicación como sector empresarial privado?
-Puesto que el sector privado está marginado en la formación continua, lo que pedimos es igualdad de concurrencia; que todos estemos en las mismas condiciones en la parrilla de salida y que se adjudiquen los cursos a los centros que aporten una mayor rentabilidad social. Hay ámbitos en que los centros de formación reglada lo hacen mejor, pero en otros los mejores somos nosotros. Además, los centros de oficiales son menos eficientes que los nuestros, que a la postre obtienen mejores resultados.

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